lunes, 4 de enero de 2010

Merced del perdón y del infierno


Concedí en tus manos todo mis sentimientos
y concebí humillación de todos tus desprecios,
sinceridad en mis sentidos otorgué a vuestra alma
y solo depresiones regalasteis a mi alma.

Pedisteis que cambiara pero nunca me veías
Cumplí con tus palabras pero nunca me creías,
Amas un prototipo o aborreces mi persona?
Porque me ilusionasteis y ahora me presionas?
Acaso sacrificasteis mis últimos delirios?
Obstinasteis de jugar con mis frágiles sentidos?.

Te proporcioné mi corazón con gran felicidad
y solo lo usasteis para llenarlo de maldad,
Quieres recoger los frutos de la frialdad incontrolada?
Quieres custodiarme en esta soledad acumulada?
Quieres observar lo que a mi alma le has provocado?
Quieres sentir lo que mi alma se a reservado?.

Sembrasteis con esfuerzo vuestro apático infierno
Y sus inicios llegaran en un despertar muy interno,
al que mi alma desespera su humilde pobreza
y os enseñara el valor de la maldad y la tristeza.

Pero acaso vuestra alma sus delirios conmigo desahoga?
por preguntas como esa mi alma en odios no se ahoga,
percibisteis la realidad que en el ambiente observasteis
aunque daños irremediables en mi corazón os provocasteis,
espero que en venganza mi esencia no se hunda
ya que el perdón en mi alma siempre es lo que abunda.

Raza Temerosa


El vendrá a ti, esperad con ansías,
Sin temor, fijado en tu alma,
No le temas, os tratara con bien común,
Quitando de tu alma, el sufrir de la mortalidad.

Desapareced de este mundo!!,
Deseo que será cumplido,
Os será la ley del eterno reino,
Eterno reino que la muerte os entregara.

Disfrutad de los llantos,
De los gritos de los mortales,
Llora por el lamentable destino de esas almas,
Que en mortalidad tendrán que esperar.

Pagando la incredulidad con tristeza,
Su felicidad con desilusiones,
Raza incomprensible, reinado por la ignorancia,
Reinado por el temor, huyendo a la realidad.

Mortales, temerosos de la eternidad.
Ese miedo al dolor, ese miedo al sufrir,
Donde llanto y cuervos solo encontrareis...
a ese hermoso camino teméis?,
Humano imbécil, miserable raza,
Porque no aprecias la belleza de lo sombrío?.
supieras que al final, paraíso tan anhelado allí espera.

Ese momento que la muerte solo puede entregar
Ese adiós, ese ultimo despertar, esa ultima velada.
La fuente de paz será alcanzada,
Donde los sueños apartados de ilusiones quedaran,
Allí donde el alma siempre quería estar,
Descansando, apartado de aquella difunta sociedad,
De la cual sigue muerta, en su vil mortalidad.

Felices recuerdos de una agónica muerte


Buscando en urnas aquel grano de esperanza,
Donde memorias allí solo yacen enterradas,
Aquello que evite sufrir a una gran amada,
Aquello que al odio, del corazón siempre quede arrancada.

Alma que llora la desdicha del corazón,
cegado por la confusión, su amada hiere sin razón.
Otorgado final de su mas apreciada fantasía,
de aquella alma, de aquella vida...

Morid en silencio!!, vieja alma en joven cuerpo.
Tiempo no malgastes buscando lo perdido,
Desaparecer es nuestro único destino,
pero esa esencia¡¡, aun podrías encontrar,
En aquella vida, la savia de los perdidos!!

Invisible serás ante los ojos del mundo,
en cálidas memorias solamente lo veras,
darán cuenta de la ausencia de un cuerpo moribundo,
en el que el alma descansando allí estará.

Ultima fantasía, muerta se encuentra,
néctar de la vida que al alma arruinasteis,
en devastación todo a quedado.
Presenciad allí el momento,
Gozad, tiempo, de ti me han desechado¡¡.

Esencia aquella, sin razón quedo alojada,
en sufrimiento, allí quedáis encarnada.
Gloria!!, esperanza aquella que al alma otorgaría,
quitando los defectos... de esta humilde vida.

Porque lagrimas al seguir este camino?.
Seguid a la muerte, allí nuestro destino.
Dejad lagrimas para el comienzo de una era nueva,
Esperad allí, nuestro agónico reencuentro.

Momento lamentable, el destino hace presente.
Gritos, llantos, en el alma se desprende.
Cegado corazón, su odio debe soltar.
Debe verla sufrir aunque el alma sienta morir.