miércoles, 5 de agosto de 2015

PERSÉFONE

 
¿Como decirle que no
ante aquellas curvas que afirman
que del cielo y el averno
los separa el pecado?

¿Como negarme
ante aquellos sombríos cristales
que con recelo ocultan
el edén de un alma libre?

¿como rechazar
el tormento que conlleva
un secreto confiado
ante la finura de una sabana?

Por ello soy un iletrado,
un inculto que indaga
la frase extraviada en el silencio,
pero al sumergir mis labios
en el sonoro vacío del tiempo,
me otorgo ante el hecho,
irreversible e inverosímil,
que significa su lecho,
sus besos... y su cuerpo.

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